En un salvaje ritual, sometieron a un anciano a una larga agonía antes de asesinarlo en Montecarlo

El septuagenario fue hallado tirado en el piso de su habitación sin signos vitales y con heridas en la cabeza, mordeduras en los brazos y hematomas en distintas partes del cuerpo. Además, Rafael Olivera,  tenía clavado un clavo en la muñeca, había sido rociado en la cara y mitad del cuerpo con un polvo blanco, que luego se comprobó que era jabón en polvo.

Además tenía restos de jabón en polvo en su garganta, la tráquea y fosas nasales. Su boca estaba tapada con hojas tabaco, por lo que se presume que murió intoxicado, aunque todavía no se ha podido determinar fehacientemente la causa del fallecimiento y la carátula de la causa por ahora es: “muerte dudosa en curso de investigación”.

Para los investigadores y la Justicia, no caben dudas de que fue un homicidio y que a víctima sufrió en vida y dolor por los golpes recibidos, las mordeduras y el clavo incrustado en su muñeca.

El Juzgado de Instrucción 1 de Puerto Rico, a cargo de Leonardo Manuel Balanda Gómez, ordenó esta maña una serie  de allanamientos en la localidad, en busca de más elementos de pruebas en la causa y no se descartan ninguna de las hipótesis del crimen. Además se busca determinar si hay faltante de dinero en la modesta vivienda  de Rafael Olivera.

El hecho

El personal de la Comisaría de Montecarlo fue alertado vía telefónica por una vecina del barrio Henter, quien afirmó que el hombre estaba en su domicilio sin aparentes signos vitales. Por ello, una comisión de esta dependencia junto a la división Comando Radioeléctrico local, se dirigió al lugar y constató la veracidad de lo ocurrido.

En ese contexto, el hijo de Rafael declaró que su padre se encontraba hasta altas horas de anoche en la morada, en compañía de una mujer que reside en el barrio Horizonte.

Horas después, los policías fueron hasta el domicilio de la sospechosa de 50 años que fue detenida. Por otro lado, según los resultados del examen médico policial, el cuerpo presentaba mordedura en brazo y herida punzo penetrante en la muñeca  derecha a causa de un clavo, hematoma en zona occipital, traumatismo nasal y pérdida de pulpejo del primer dedo de la mano derecha.

La acusada  concurrió hoy al Juzgado, se interiorizó de la causa  y nombró defensor oficial. Mañana miércoles será trasladada nuevamente a la sede judicial para brindardeclaración testimonial o abstenerse de declarar.

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