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Falleció Lelo Gómez, un vecino entrañable de Candelaria y referente de la música popular local

Más que un sonidista o animador, Lelo fue parte de esa vieja guardia de vecinos que construyeron identidad desde la cercanía, la música y el encuentro.

Candelaria despide con profundo pesar a Lelo Gómez, un vecino muy querido cuya historia quedó grabada no en grandes titulares ni en enciclopedias, sino en algo mucho más profundo: la memoria afectiva de su comunidad.

Apasionado por la música, el chamamé y las tradiciones populares, Lelo fue durante años una figura inseparable de las peñas, los bailes y los encuentros comunitarios de Candelaria y localidades cercanas.

Su discoteca Comando Delta, su presencia detrás de la música, su capacidad para animar reuniones y acompañar a artistas locales lo convirtieron en un personaje entrañable dentro de la cultura popular de la ciudad.

Para muchos, hablar de Lelo Gómez es recordar épocas de bailes, encuentros familiares, fiestas populares y noches donde la música era el punto de encuentro de generaciones enteras.

La música se unió para acompañarlo

El cariño que Lelo cosechó durante tantos años quedó demostrado con enorme fuerza cuando atravesó problemas de salud.

Músicos, amigos y vecinos se movilizaron para organizar distintos eventos solidarios destinados a colaborar con él y su familia.

Uno de ellos se realizó bajo la consigna “Todo por un amigo”, reuniendo sobre un mismo escenario a numerosos artistas y conjuntos de la región. También se organizó otro gran festival solidario en la Pista Ben-Hec de Candelaria, nuevamente con músicos que se sumaron de manera desinteresada para acompañarlo.

Entre los artistas que participaron de estas iniciativas estuvieron Los Bohemios, Los Parranderos, Néstor Efrén, El Halconcito de las Dos Hileras, Agustín Rodríguez y su conjunto, Los Reales de Garupá, Sergio Vieira y su grupo, Los Intocables, Andy Gaona, Los Yoni, Luz y su grupo, Maru y su grupo, Naza y su teclado, además de otros músicos invitados.

Aquellas noches fueron mucho más que festivales para recaudar fondos. Fueron una demostración pública del afecto que Lelo había construido a lo largo de toda una vida ligada a la música y a la gente.

La respuesta de los artistas y de la comunidad dejó en claro que no se estaba ayudando solamente a un conocido del ambiente musical: se estaba acompañando a un amigo.

En pueblos con una identidad tan marcada como Candelaria, existen personas que sin ocupar cargos públicos ni buscar protagonismo terminan convirtiéndose en parte de la historia cotidiana del lugar.

Lelo fue uno de ellos.

Un vecino de los que se recuerdan por su calidez, por estar, por acompañar y por formar parte de innumerables recuerdos colectivos.

Su fallecimiento representa la pérdida de uno de esos personajes de la vieja guardia candelariense que ayudaron a construir identidad desde lo simple: una canción, un baile, una charla y el encuentro con los demás.

Hoy Candelaria despide a Lelo Gómez con tristeza, pero también con gratitud por todo lo que dejó en tantas generaciones.

La música seguirá sonando, y en cada viejo baile, en cada chamamé y en cada recuerdo compartido, seguramente habrá un pedacito de Lelo.

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