
Según se pudo saber, el implicado se trata de un suboficial con prestación de servicios en la Unidad Regional V de Puerto Iguazú, quien hace diez años había protagonizado un hecho similar, cuando tomó de rehén a un superior y lo hirió en el pie por el rebote de un disparo que efectuó al aire.
En esta ocasión, la situación no pasó a mayores, pero el mismo uniformado se encerró en una oficina y extrajo su arma reglamentaria en todo amenazante para con sus pares.
El drama se desactivó después de varios minutos de conversación y negociaciones mantenidas por camaradas preparados para situación de alta tensión.
Al hombre se le quitó el arma y se dispuso que sea atendido por un gabinete psicológico para evaluar si encuentran apto para seguir en funciones.