
Hay historias que emocionan porque no nacen en la comodidad, sino en la pelea diaria. La de Mati López es una de esas. Nacido en Candelaria en 1997, criado en el barrio Dos de Febrero, hoy, con 28 años, trabaja nada menos que en Crónica TV, uno de los canales más emblemáticos de la televisión argentina. Pero para llegar hasta ahí hubo mucho más que talento: hubo sacrificio, tropiezos, trabajo y una voluntad obstinada de salir adelante.
Mati recuerda una infancia atravesada por dificultades económicas, como la de tantas familias de Candelaria. En su casa se hizo de todo para empujar la vida hacia adelante: vender pollos, levantar una verdulería, reinventarse cada vez que hacía falta. Hasta que la quiniela dio un poco de aire. En ese mismo hogar también funcionó durante mucho tiempo un merendero, conocido por muchos vecinos del barrio. Y ese contexto, lejos de endurecerlo, le dejó una marca profunda: sensibilidad social, mirada sobre el otro y una conexión genuina con las realidades más duras.
En medio de ese escenario, hubo algo que nunca faltó: el valor que su familia le dio a la educación. Su abuela y su mamá insistían con una frase simple, pero poderosa: “Estudien, porque eso les va a garantizar un mejor futuro”. Esa semilla quedó ahí. Y creció.
Cuando terminaba la secundaria, un profesor, Cholo Miranda, le sugirió estudiar locución. La idea no sonaba descabellada: Mati era charlatán, inquieto, apasionado por comunicar. Ya tenía un vínculo temprano con los medios, leyendo textos, haciendo operación técnica y hasta jugando con una radio que le regalaron de chico. Ese fue, quizás, el primer empujón hacia un camino que terminaría cambiándole la vida.
Comenzó su formación en el Montoya y más tarde logró ingresar al ISER, uno de los institutos más prestigiosos del país en materia de comunicación. Se recibió en 2023. No era un detalle menor: detrás de ese título había años de esfuerzo, adaptación a Buenos Aires, perseverancia y la convicción de que el sueño valía la pena.
Ya instalado en la capital desde hacía ocho años, empezó a abrirse camino en distintos medios. Trabajó como corresponsal en Multivisión Federal, luego en TVO Mendoza, pasó por Radio Del Plata y finalmente llegó a Crónica TV, donde hoy se desempeña con orgullo y agradecimiento.
Lejos de olvidar de dónde viene, Mati lo tiene clarísimo. Habla de Candelaria con cariño, del barrio donde creció, de la gente que conoce desde siempre y de esa raíz que lo sostiene incluso a la distancia. Hoy vive en Buenos Aires y trabaja en lo que ama, pero cada paso que da carga también con la memoria de su origen.
La suya no es solo una historia de éxito profesional. Es la historia de un chico de barrio que entendió que la educación podía ser un puente, que las dificultades no son sentencia y que los sueños, incluso cuando parecen lejanos, también pueden salir de Candelaria.