Junior, un nene del barrio El Niño Perdido, encontró un teléfono celular en la arena mientras disfrutaba de la jornada en la playa. Lejos de guardárselo o ignorar la situación, tomó una decisión que habla de los valores que lleva en casa: lo acercó de inmediato a la cantina del lugar para intentar ubicar a su dueño.
El propietario del local recibió el celular y comenzó a buscar la manera de contactar al dueño. En un video que ya circula entre vecinos se lo escucha decir:
“Dicen que la juventud está perdida… Yo creo que no. Acá Junior encontró un celu en la playa y lo devolvió. Lo trajo a la cantina y ahí estamos tratando de contactar al dueño. Capo. Bien. Buena decisión.”
Como reconocimiento a su buena acción, Junior recibió una gaseosa, galletitas y una hora de paseo en kayak junto a Maxi, en medio de aplausos y felicitaciones de quienes estaban presentes.
Más allá del premio, lo que quedó fue el ejemplo. En una temporada de playa donde abundan las noticias de extravíos y descuidos, un chico eligió hacer lo correcto sin esperar nada a cambio.
Una historia simple, pero poderosa. Porque cuando se habla de valores, honestidad y empatía, Junior acaba de dar una lección que vale más que cualquier teléfono.