
Chichi explicó que los ensayos comienzan alrededor de las 19:30, aunque la actividad fuerte arranca cerca de las 20 o 20:30, para permitir que todos los integrantes puedan llegar después del trabajo.
“La mitad del grupo es gente nueva, están aprendiendo. Ahora que muchos ya están de vacaciones, los maracatu viejos van a ir sumándose y eso facilita todo”, señaló.
Un grupo que crece y apuesta a la inclusión
Actualmente, Marakatú cuenta con unos 30 integrantes, aunque la expectativa es llegar a 50 personas para los días de desfile. Además, Chichi destacó el espíritu solidario de la comparsa, que suele recibir a integrantes de otras escuelas cuando estas no participan.
Uno de los puntos más destacados de este año será la inclusión de chicos con discapacidad, que formarán parte activa de la batería:
“Queremos que ellos también participen, les gusta, son capaces y tienen derecho a vivir el carnaval”, remarcó el director.
La escuela mantiene su esencia abierta: puede sumarse gente de todas las edades, sin importar experiencia previa.
“Si nunca tocaste, vení igual. Probamos, enseñamos y buscamos el instrumento que mejor se adapte. La paciencia está”, aseguró.
Historia, legado y ambición carnavalera
Chichi Javi forma parte de Maracatu desde los 8 años, cuando la comparsa ensayaba en la vieja pista del barrio. Hoy, tras el retiro de referentes históricos como Rubén “Maranga”, la conducción quedó en manos de la familia, con Chichi al frente de la dirección artística.
Además, este año se realizará un homenaje especial a Don Patí, uno de los pioneros del barrio y de la historia de la escuela.
Fiel a su estilo frontal y competitivo, Chichi no esquivó la pregunta sobre las expectativas:
“Marakatú siempre sale a ganar. Es la primera escuela de Candelaria y siempre quiere estar arriba”, afirmó entre risas, dejando en claro que la vara sigue alta.
Con ensayos diarios, una batería que crece y un fuerte compromiso con la inclusión, Marakatú ya está lista para volver a hacer vibrar el carnaval candelariense.