Los papeles del caso Epstein, el pederasta que murió a la espera de juicio y con quien Donald Trump tuvo una larga relación de amistad, acapararon buena parte del ciclo informativo en Washington a finales del 2025. La reticencia inicial del presidente a publicar los documentos -tal como prometió en campaña- provocó una escisión dentro del trumpismo que acabó forzando la aprobación de la publicación por parte de Trump. En diciembre el Departamento de Justicia sacó a la luz una primera tanda, pero desde entonces no se ha sabido mucho más y el serial ha quedado eclipsado por la intervención militar en Venezuela y las amenazas del magnate sobre Groenlandia o Irán.
A pesar de que la ley firmada por Trump obligaba a Justicia a publicar la gran mayoría de documentos antes del 19 de diciembre del año pasado, a día de hoy el departamento ha publicado menos del 1% de los archivos de Epstein. Justicia reconocía el pasado lunes -cuando el mundo estaba inmerso en el secuestro de Nicolás Maduro– que hasta la fecha solo se han publicado 12.285 documentos relacionados con el multimillonario que fue imputado por tráfico sexual de menores y que murió en su celda antes del juicio.
“¿Qué están intentando ocultar?”, escribía Chuck Schumer, el líder de la minoría demócrata en el Senado, en una publicación en X el lunes pasado. Schumer acusaba al Departamento de Justicia de no presentar ante el Congreso la lista sin censurar requerida “de todos los funcionarios gubernamentales y personas políticamente expuestas” que figuran o son referidos en los archivos.
Sin dar tiempo apenas a arrancar el año nuevo y con toda la polémica del caso Epstein aún caliente, Trump volvía a dictar dónde debía estar puesta la atención. La intervención militar en Venezuela y el secuestro de Maduro pasaron como un tsunami por encima de los problemas de popularidad interna del republicano y el caso Epstein. La operación responde a otras razones de ser, pero sin duda llega en un momento idóneo para diluir toda la crisis por el caso Epstein.
Desde entonces, Trump ha seguido apuntando hacia fuera para desviar la atención de las cuestiones domésticas del país. La posibilidad de una invasión militar en Groenlandia y las amenazas de más acciones en Venezuela han obligado a que los legisladores demócratas también estén centrando ahora sus esfuerzos en bloquear futuros ataques del magnate. La semana pasada en el Senado ya avanzó una propuesta para impedir que Trump pueda ordenar más acciones militares en el país caribeño y este domingo el senador demócrata Tim Kaine aseguraba a la CBS que también están listos para forzar una votación que bloquee una eventual operación militar en Groenlandia.
A esto, hay que sumarle las últimas declaraciones del presidente estadounidense sobre Cuba, Colombia, México y, más recientes, sobre Irán. En medio de la brutal represión del régimen en las protestas de este fin de semana, Trump decía el domingo por la noche que su gobierno estaba considerando una “fuerte” respuesta militar contra Irán. Un hecho que vuelve a poner en tensión la sociedad estadounidense ante la posibilidad de ver el país arrastrado a un conflicto regional.
La letra pequeña
Cuando Trump cedió ante las presiones internas y firmó en ley la orden de publicar los documentos del caso Epstein ya se anticipaba que el proceso no sería tan sencillo. Hace meses que el Departamento de Justicia se ha convertido en el ministerio personal del presidente, después de que este purgara a fondo el organismo y lo llenara de lealistas. Por lo que ya se daba por hecho que Justicia intentaría dilatar todo lo posible la publicación de los papeles, además de que la directriz incluía una letra pequeña que permite al departamento reservarse todos aquellos documentos que, entre otros criterios, considere que pueden poner en peligro una investigación federal.