El chamamé, guaraní y universal

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incorporó a la lista de ‘Patrimonio Inmaterial de la Humanidad’ al chamamé, esta sonoridad, poesía y danza originada y cultivada en la región guaranítica. Un mapa histórico, espacial y cultural que va desde las tierras del Mato Grosso en el centro-oeste de Brasil, Paraguay, el Nordeste argentino y parte del Uruguay. 

Esta declaración de la Unesco que llegó al mediodía de ayer (hora argentina) era muy esperada en todo el país y sobre todo en Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Santa Fe, donde el género musical es parte de la cotidianeidad.

La candidatura fue impulsada por el Estado nacional a instancias de la provincia de Corrientes -desde su Instituto de Cultura-, que hace tres años brega por alcanzar este reconocimiento que pone en valor una manera de vivir y de sentir y le reviste de su verdadera estatura ante un centralismo que margina las manifestaciones populares y periféricas.

La resolución se votó en la reunión anual del Comité de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, que esta edición sesionó de manera virtual y con sede en París. La entidad comunicó la decisión desde su cuenta oficial de Twitter.

La lista de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad tiene el propósito de dar visibilidad y promover acciones de fomento y protección de tradiciones y conocimientos de las comunidades, explicó la Unesco, al saludar a la Argentina.

Origen pluricultural

Músicos y estudiosos del género chamamé señalan que tiene origen en un mosaico de elementos culturales, sincrónicos y diacrónicos.

Aportaron a su esencia los ritmos e instrumentos indígenas como los afroamericanos, la experiencia guaraní jesuítica que amalgamó los modos de vivir del colonizador y el colonizado. Más cerca en el tiempo, el arribo de inmigrantes europeos que trajeron en los barcos al acordeón dieron a este lenguaje sonoro nuevas posibilidades de expresión. La modernidad con su diversidad de culturas y las nuevas costumbres emergentes, con la dinámica de sociedades estratificadas por el trabajo y la dicotomía de lo rural frente a la ciudad central, todo ello dio color y pulso al chamamé. El chamamé es una raíz profunda y segura y que al mismo tiempo está en constante búsqueda y transformación. Es esta capacidad de nutrirse y fortalecerse de lo antiguo a lo nuevo, un rasgo constitutivo de esta música.

Las voces 

“Es un llamado de atención a repensarse”, reconoció El Chango Spasiuk sobre esta declaración de la Unesco. “Es un llamado de atención para repensarnos y resignificarnos y unir un montón de piezas de las que estamos hechos (los argentinos)”, dijo Spasiuk en un video en las redes sociales.

De esta forma, pidió que nombres como Tránsito Cocomarola o Ernesto Montiel “tienen que ocupar un lugar más preponderante” como otras figuras nacionales de la cultura, entre las que mencionó a Borges, Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, Gardel o Mercedes Sosa. 

Por su parte, el imaguaré Julio Cáceres, desde Corrientes, consideró en la previa que el chamamé “es un rezo, una religión, un modo de ser”. “Más que el Litoral, todo el Cono Sur Americano conoce y disfruta del chamamé. Brasil, Paraguay, la Campaña uruguaya, y ahora también me han contado que en Chile y Bolivia también participan de este amor a nuestra música. Estamos hablando de un territorio muy amplio y estamos muy contentos de que así sea”, detalló Cáceres. Es que su condición de aglutinar, “de ligar a las personas, a las familias y a la comunidades le brinda un valor y una función muy importante al chamamé”, alegó. Los musiqueros chamameseros esperan que esta distinción fructifique en la expansión del ritmo, que ya ha sido llevado por embajadores de Corrientes y Misiones a distintos rincones del mundo.

Además de su importancia simbólica, esta nueva impronta universal propiciará seguramente acciones en favor del fomento y preservación, desde recursos económicos hasta mayor presencia en los escenarios e instancias de formación de artistas.   

Festejos

En Corrientes, la jornada fue de celebración a puro sapucay. Si bien por las restricciones a causa de la pandemia no se pudo organizar grandes eventos masivos, desde la provincia vecina se invitó a todo el país a vestir las casas con la bandera argentina y a escuchar y bailar esta música. También propuso un bocinazo de celebración.

En las plazas hubo muestras de la destreza en los pasos de danza del gaucho y la china.

La celebración central fue desde media mañana en el teatro Juan de Vera de la capital correntina, desde allí se transmitió online un acto con las autoridades, músicos y se compartió las salutaciones virtuales de artistas de todo el país. El director del Instituto de Cultura de Corrientes, Gabriel Romero, expresó que el chamamé “es un mboyeré, una mezcla de elementos. Va más allá de la música,  tiene que ver con nuestro paisaje, la tierra y la comida, nuestra historia, nuestras creencias, la fe”.

Identidad 

“El patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad. Favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos”, señala la Unesco en su página oficial. El chamamé se convirtió en el tercer bien cultural argentino declarado patrimonio de la humanidad, luego del tango y el fileteado porteño.

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