Vidal metió al cáncer en medio de la campaña

Tras la difusión de la carta en que María Eugenia Vidal le pidió su voto a Luis Ignacio López Comendador, un ciudadano platense secuestrado y que permanece desaparecido desde el 27 de junio de 1977, la gobernadora volvió a caminar por la cornisa de la ética al difundir por la página oficial de la provincia de Buenos Aires y por sus redes sociales un spot en el que promete entregar gratuitamente desde esta semana medicamentos para el tratamiento del cáncer. Rápidamente, las redes se activaron con posteos críticos a la utilización de la enfermedad como insumo para la captación de votos.

“Hola, cómo estás? Quiero contarte lo que venimos haciendo con el tratamiento y prevención del cáncer en la provincia. Cuando llegamos en el 2015 solamente 2 mil pacientes recibían tratamiento, la mitad porque iban a la Justicia y la provincia pagaba. Y desde hacía meses que no lo recibían”, comienza Vidal sonriendo y con su clásico meneo de la cabeza hacia derecha e izquierda.

Luego de reseñar los alcances de “su” plan de prevención del cáncer –que en rigor de verdad existía desde 2011–, Vidal señala: “Hacemos diagnóstico, tratamiento, cuidados paliativos y les garantizamos todos sus medicamentos a los que no tienen cobertura, pero además incluimos el tratamiento del dolor.”

Acto seguido comienza el segmento promocional de campaña electoral. “Ese tratamiento si tenés que ir a la farmacia te cuesta 3300 pesos por mes, si vos lo tenés que pagar. Desde hace tres años la provincia lo compra y le cuesta 1000 pesos por mes por cada paciente. Pero a partir de esta semana te lo vamos a entregar, también gratuitamente, pero hecho por el laboratorio de la provincia. Mira, acá está”, dice la gobernadora, mientras exhibe en sus manos una caja supuestamente de un medicamento al que no identifica por su nombre.

“Esto fue hecho por el laboratorio de la provincia que antes no hacía estas drogas, y sabés cuánto nos cuesta? Menos de 200 pesos”, se jacta. “A partir de hoy, los más de 400 profesionales en los 80 hospitales de la provincia que están capacitados, van a poder entregarte este medicamento hecho por la provincia, gratuitamente, si lo necesitás. Y vamos a seguir trabajando para que no quede ni un solo paciente con cáncer en la provincia sin el tratamiento y la medicación que necesita. Te mando un beso”, concluye la pieza.

“La utilización de un tema como el cáncer en una campaña política siempre roza lo no ético. La enfermedad pone en situación de grave vulnerabilidad a las personas, y cuando se trata de enfermedades graves como el cáncer, ésta se profundiza aún más”, dijo a este diario Juan Carlos Celhay, un médico especializado en cirugía oncológica ginecológica y magister en bioética que trabajó durante 44 años en un hospital público del conurbano.

“Usar el padecimiento del prójimo con fines de propaganda política resulta una forma de atentar contra la dignidad humana. La atención de la salud en la Argentina es un derecho humano básico consagrado en declaraciones internacionales de rango constitucional y no un bien de mercado, por lo cual usar a las personas como un instrumento proselitista nunca puede ser considerado como una conducta ética”, añadió el médico. 

Días atrás, el candidato del Frente del Todos, Alberto Fernández, también mencionó en tono electoral la provisión gratuita de medicamentos pero en este caso para los jubilados. “No se puede comparar una cosa con otra. Alberto habló de reponer un derecho que los abuelos tenían y Cambiemos eliminó. Pero Vidal manipula información en algo tan delicado como el cáncer para sumar votos, hablando de un laboratorio público que era modelo y durante tres años y medio no hizo más que desmantelar”, distinguió Nicolás Kreplak, quien preside la Fundación Soberanía Sanitaria.

Alejandro Collia, secretario de Salud de La Matanza y ex ministro provincial del área durante la gestión de Daniel Scioli, desmintió a Vidal al afirmar que “entre 2008 y 2015 el Banco de Drogas del Ministerio de Salud de la provincia asistía por mes a entre 3500 y 4500 pacientes sin obra social con patologías oncológicas y crónicas cuyos tratamientos eran de alto costo”, lo que incluía cánceres, artritis reumatoidea, esclerosis, fibrosis quística, hemofilia, hepatitis B y C, problemas crónicos y hematológicos, síndrome de Tuner y trasplantes.

Luego de citar que “en julio de 2011 se creó el Programa Provincial del Cáncer para tener un registro certero de la cantidad y tipos de casos y poder desarrollar una estrategia de planificación preventiva y una organización asistencial efectiva”, el ex titular de la cartera sanitaria dijo que “diseñamos un sistema descentralizado en las doce regiones sanitarias y en trece hospitales, que acortó las distancias y los tiempos de entrega de la medicación”.

Collia también criticó la paralización del Laboratorio Biológico Tomás Perón durante la gestión de Vidal: “Hasta se dejó de producir la vacuna antirrábica que habíamos desarrollado mediante un trabajo conjunto con la Universidad Nacional de La Plata”, lamentó.

A principios de noviembre de 2015, en la previa del ballottage que ungiría presidente a Mauricio Macri –y en pleno debate sobre la llamada “campaña o del miedo”–, el entonces ministro de Salud de la Nación, Daniel Gollan, difundió un texto que generó una catarata de repudios en medios hegemónicos y en redes sociales. “Los nuevos doce centros de radioterapia para el tratamiento del cáncer continuarán adelante si Scioli es presidente. Pensá bien tu voto”. En medio del revuelo, el entonces funcionario explicó que ese texto no era de su autoría y que su cuenta había sido hackeada. Hasta el mediático fiscal de La Plata Marcelo Romero presentó una denuncia “por la presenta comisión de un delito”. A menos de cuatro años de aquel tuit, de aquellos centros de medicina nuclear que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner había dejado planificados sólo se terminaron tres, a los que se les había dejado financiación asegurada.

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