Marcas “pindonga y cuchuflito” vs lo recomendado por nutricionistas

BUENOS AIRES. La diferencia de precios entre una primera marca y una tercera o cuarta llega al 230% en algunos casos, como las gaseosas, de acuerdo a un relevamiento del portal  minutouno.com. En este artículo, también se incluye la opinión de una especialista, la licenciada en nutrición Teresa Coccaro (MN 5705) que advertía: ” la compra de una gaseosa no es tan grave ni preocupante como sacrificar la compra de alimentos variados y completos que hacen a una dieta saludable.

(Imagen: Gentileza)

La Canasta Básica Alimentaria aumentó en el último año más de un 58%, y el consumidor queda obligado a caer en las segundas, terceras o marcas como dijo Cristina Kirchner “pindonga” o “cuchuflito”. El dinero para los productos de mayor calidad nutricional ahora se lo llevan la luz, el gas, el agua y la inflación, pero en un futuro se lo puede llevar la salud.

La diferencia de precios entre una primera marca y una tercera o cuarta llega al 230% en algunos casos, como las gaseosas, de acuerdo a un relevamiento de minutouno.com.

(Gentileza Minuto1)

“Cuando se hace difícil llegar a fin de mes, sacrificar una salida o un evento social o la compra de una gaseosa no es tan grave ni preocupante como sacrificar la compra de alimentos variados y completos que hacen a una dieta saludable”, advierte la licenciada en nutrición Teresa Coccaro (MN 5705).

Dentro de los alimentos indispensables para el correcto funcionamiento del cuerpo y del cerebro están:

  • Lácteos y derivados (yogurt y queso)
  • Carnes y derivados
  • Cereales integrales y legumbres
  • Verduras y frutas
  • Grasas como el aceite

La mayoría de estos alimentos hoy no están al alcance de todos y muchos de ellos fueron remplazados por segundas y terceras marcas; que si bien son más baratas carecen de algunos nutrientes con respecto a las primeras marcas.

Las líneas líderes sufrieron una caída del 13% en sus ventas en el primer trimestre del año, mientras que las segundas registraron una suba del 5% y las terceras, un 2%, en relación al mismo período de 2018, de acuerdo a un informe de Focus Market.

Según la consultora especializada en consumo, “entre 2016 y 2019 las marcas mayoristas y poco conocidas pasaron de una participación del 32,6% al 42,8% en unidades; y del 21,5% al 27,7% en facturación”.

En este contexto, también aparecieron los productos llamados “sucedáneos”, como por ejemplo la leche que no es leche y el queso rallado que no es queso rallado.

De acuerdo a Coccaro, los alimentos de las segundas, terceras o cuartas marcas tienen menor valor nutritivo. Por el caso, la leche de una submarca “al estar rebajada en agua, tiene un 30% menos de nutrientes”.

En este sentido, si se compra una marca económica de leche, la especialista recomienda que los chicos ingieran en lugar de un vaso por día -tal como sugiere la OMS para garantizar los nutrientes indispensables para el desarrollo de un niño- dos vasos de esa leche, o bien otros lácteos para completar el faltante de nutrientes que aporta la leche de una primera marca.

“Una leche de primera marca hierve enseguida, y la de una segunda o tercera marca, nunca llega a hervir correctamente. Te das cuenta siempre con el hervor en la calidad de una leche y otra”, subraya la nutricionista en diálogo con este portal.

Y la situación es aún más complicada si lo que se consume son las bebidas a base de leche, que en realidad tienen menos del 40% de leche y el resto es agua, precisó Coccaro.

“Supuestamente suplen yogures, leches, chocolatadas o quesos pero no lo son. Además, no advierten claramente a los consumidores que se está comprando otra cosa. Un alimento que tiene apenas un 1% de leche fluida, agua, concentrado lácteo, estabilizantes y almidón está en la misma góndola de la leche real pero con un precio hasta 40% inferior. Genera confusión en el consumidor que ante la falta de acceso a una primera marca, compra confiado y en realidad es un engaño”, analizó la especialista.

(Fuente: Minuto1)


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