Edificios con historia: ex Hotel Iguazú. En pie, resistiendo al tiempo y al abandono (Parte II)

CANDELARIA. En esta segunda entrega, Norma “Chuchi” Cabrera* nos cuenta la etapa en que el edificio tenía como asiento un museo y una biblioteca, que eran parte de la Escuela Infantil de Niñas Nº 37. Uno de nuestros objetivos a través del rescate de la memoria es que el ciudadano común, que es el primer afectado por las demoliciones de lo que podría ser parte del patrimonio histórico y cultural, tenga la potestad de participar en el ámbito de decisión sobre qué es lo que tiene valor o no.    

Hace más de diez años, el lugar albergó a un Centro de Artesanos.

El lugar ubicado por calle Tarelli,  frente a la plaza central de la ciudad, también guardaba desde el año 1912 dos espacios importantes que eran parte de la escuela que allí funcionaba: el museo escolar y la biblioteca.

Ex Hotel Iguazú, por calle Tarelli, frente a la plaza central.

“Funcionaron en una de las habitaciones de esta casa abandonada, hoy con sus puertas y ventanas cerradas, y me imagino que tal vez esté pidiendo que alguien la rescate del olvido, y se vuelva a recrear la historia de este hito educativo”, expresó Norma Cabrera.

Parte de sus puertas y ventanas, hoy.

El museo escolar comenzó a organizarse en el año 1912, contó con 82 piezas, donadas por docentes, alumnos y vecinos de la localidad. Habían ejemplares de aves, osos hormigueros, monos y otros animales embalsamados, además de colecciones  de mariposas, materiales como cuero, maderas, metales y metaloides.

Museo y biblioteca (1912).

Cabrera relató que la biblioteca toma impulso en el año 1913, y se les solicita a los vecinos, como también a la Sociedad protectora de Bibliotecas Populares de la Capital Federal, ejemplares de material bibliográfico.

Retrato. La directora de la Escuela Nº 37, Rosa Ferré de Esquivel.

“La gestión fue exitosa, y a partir de ese momento, contaron con 242 libros; y ese mismo año comenzó a funcionar la mesa de lectura que estaba a disposición de la escuela y del público”, refirió y en base a la copia del material con que cuenta su museo particular (1). También contó que el material de la biblioteca lo componían revistas, diarios, además de los libros ya mencionado, y estaba al cuidado de  una comisión de alumnas de la Escuela Nº 37.

Además, Norma Cabrera no deja de lado la invitación de que como ciudadanos nacidos en este lugar, o de aquellos que lo hayan elegido para vivir, puedan imaginar al lugar como propio o parte de su historia.

Norma “Chuchi” Cabrera, en su rincón predilecto donde repasa la historia de la ciudad y la rescata del olvido.

Por ello, expresa que sería bueno “imaginar la casa, tratar de recuperarla en la evocación, de cómo era en ese entonces, y que ello significa el rescate de la memoria histórica de la ciudad”.

Quienes saben del rescate y conservación del patrimonio edificado entienden lo importante que resulta de que las generaciones futuras tengan los elementos para conocer su origen, y así reforzar su identidad urbana; sea porque  entendamos de cómo era la sociedad que produjo nuestra arquitectura y cada uno de objetos que están a la espera que los volvamos a la vida.

Vereda, en parte de ladrillos, cubierta de pasto.

Puede que la estructura de lo que se ha conservado, tanto la fachada como la distribución interior, sean rescatadas, pues solamente queda la toma de decisión por parte de las autoridades locales o particulares.

(*) Norma Cabrera, propietaria del Museo “La Casa de Madrona”

(1) “Archivo Histórico” de   Aníbal Cambas.

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