Hostigamiento y continuas amenazas a responsable del merendero “Corazoncitos Felices” del PAyS

CANDELARIA. El hecho ocurrió ayer, en el barrio Paso Viejo de la ciudad y su responsable Liliana Noemí Benítez expresó que desde hace ya una semana, una mujer cercana a la familia y una vecina, “me atacan sin motivo aparente y amenazan con pegarme, hasta dijeron que van a prenderle fuego a mi casa”. Cree que el tema podría no ser solamente algo de tomarse con ella “así porque sí”, y se sospecha de otros propósitos o índole, aunque asegura que estos hechos no detendrán su trabajo en el merendero donde atiende a una treintena de niños que allí concurren, tres veces por semana, además de que se siente acompañada por dirigentes y sus pares del espacio político local en el que trabaja.

Liliana Noemí Benítez, responsable del merendero “Corazoncitos Felices” donde el Partido Agrario y Social tiene una responsabilidad social y aporta para dar continuidad a la obra, sólo espera que se termine el asedio hacia su persona. Dijo a Candelaria Online que en la jornada de ayer, como no había atención en el merendero y junto a otras colaboradoras, se prestaba a organizar un taller que en el lugar se dicta cuando recibe un mensaje de whatsApp de parte de su concuñada Lorena T. donde ésta le decía “salí a la calle, ahora y ya porque te voy a pegar”. Benítez hizo caso omiso al mensaje.

Luego, un vecino que estaba escuchando las burlas y el destrato verbal de Lorena hacia Benítez, le aconsejó que no respondiera a ellas. Pero hacia la noche, estas mujeres, la de nombre Lorena T. y otra de nombre Elsa B., ya en aparente estado de ebriedad retomaron los insultos y amenazas hacia Benítez, que se encontraba acompañada de una amiga que estaba de visita en su casa. “Me decían de todo, insultaban y hasta a mi visita le gritaban que se fuera de mi casa porque también la iban a pegar”, contó.

El enojo de las agresoras y más advertencias que esconderían otros fines

Tras la notificación de la denuncia que realizó en la semana, después de vivir el asedio desde hacía ya días, tanto Marta como Elsa B. que son hermanas, le amenazaron en su domicilio con estas palabras: “ahora sí que vas a ver, te íbamos a pegar nomás, pero te vamos a arreglar así vaya presa… y vos vas a pagar porque no sabés con quién te metiste”.

Vidrio roto de la puerta de ingreso a la casa de Benítez.

A raíz de ello tuvo que reiterar la denuncia y pedir una perimetral debido a estos hechos.

Ella volvió a su casa acompañada de gente amiga que la contenía ante esa situación.

Pero las hermanas B. hicieron caso omiso y en estado de ebriedad reiteraron la amenaza, entraron a su casa y llegó a tanto que Elsa dio un puñetazo a su puerta, que terminó por romper el vidrio. Liliana sólo pudo atinar a refugiarse en su casa, y fue defendida por los chicos que estaban con ella.

Nuevamente intervino la Policía, situación en la cual las atacantes se victimizaron ante las autoridades. A toda esta situación que está padeciendo, Liliana Benítez no le encuentra sentido y cree o sospecha que pueden existir otras razones del ataque a su persona.

Sola en la madrugada

El día antes de la invasión de las agresoras a su casa, y tras el retiro del lugar de su amiga que la había visitado, Liliana Benítez debió permanecer despierta casi toda la madrugada debido al alto nivel de audio de la música, además de las ya proferidas amenazas de las personas antes mencionadas.

Se había sumado a las intimidaciones otra mujer de nombre Marta B., que vive en Garupá. Sobre ella dijo Liliana Noemí Benítez: “ni sé cuál es el problema de ella conmigo, hasta me amenazó con que me iba a agarrar y exprimir en la calle”.

“Finde” inseguro

Todas estas provocaciones también se habían hecho muy fuertes el pasado sábado, cuando las tres mencionadas estaban juntas en el vecindario y se acercaron al domicilio de Benítez para reiterarles que iban a ingresar en la propiedad para pegarle, además de proferirles insultos.

Ese fin de semana tuvo que permanecer acompañada de una amiga y otras personas porque se sentía insegura, debido a que su esposo no se encuentra allí por razones laborales.

Después de todo ello, y en la semana se presentó a la Comisaría local a realizar la correspondiente denuncia. Tras la notificación a las agresoras, éstas reaccionaron de mal modo y continuaron los amedrentamientos, hasta que ayer se dio con la situación más arriba mencionada e iniciándose una causa contravencional.

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