Arresto de Temer: el ex mandatario tiene una decena de causas judiciales abiertas en su contra por corrupción

SAN PABLO (Brasil). Michel Temer fue arrestado en Sao Paulo por agentes de la policía debido a su papel en la red de corrupción conocida como Lava Jato que destapó un gigantesco escándalo de desvíos de dinero de la estatal Petrobras.  Los últimos meses de su gestión, surgida del golpe parlamentario contra Dilma Rousseff, estuvieron marcados por la permanente amenaza de los tribunales. Ahora, Temer comparte el mismo destino tras los barrotes de una cárcel con el hombre que había sido su aliado y luego combatió con sigilo y saña a la vez: Luiz Inacio Lula da Silva.

El expresidente conservador de Brasil Michel Temer (2016-2018) fue detenido este jueves como presunto jefe de “una organización criminal” que negociaba sobornos a cambio de contratos de obras en la usina nuclear Angra 3, del estado de Rio de Janeiro.

“Confirmamos la detención [de Temer], en Sao Paulo”, dijo a la AFP la asesoría de prensa del MPF de Rio de Janeiro, donde se emitió la orden de arresto.

La operación, bautizada “Radiactividad”, investiga “crímenes de corrupción, desvío de fondos y blanqueo de dinero debido a posibles pagos ilícitos” efectuados por un empresario “para la organización criminal liderada por Michel Temer”, precisó el Ministerio Público Federal (MPF).

La asesoría se abstuvo de dar mayores detalles, alegando secreto de sumario hasta el fin del operativo que según la prensa también tiene por blanco al exministro de Minas y Energía Moreira Franco.

Temer, citado en varias investigaciones, fue detenido por orden del juez Marcelo Bretas, a cargo en Rio de la Operación Lava Jato, el escándalo que destapó una red de sobornos pagados por grandes constructoras a políticos de casi todos los partidos para obtener contratos en Petrobras.

Bretas dictó órdenes de prisión preventiva contra Temer y otros siete sospechosos, entre ellos el exministro de Minas y Energía Moreira Franco.

Temer, de 78 años, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), era vicepresidente de Dilma Rousseff, a quien sustituyó en mayo de 2016 cuando la mandataria de izquierda fue separada de su cargo en el marco de una investigación por presunta manipulación de las cuentas públicas.

El más impopular de los mandatarios desde el fin de la dictadura militar (1964-85) es el segundo expresidente brasileño detenido desde el retorno de la democracia. El primero fue Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), quien purga desde abril de 2018 una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Una organización “en plena actividad”

La prisión preventiva contra Temer y sus presuntos cómplices se justifica, según el MPF, por la sospecha de que forman “una organización criminal en plena actividad, envuelta en hechos concretos de clara gravedad”.

Las denuncias se formularon en base a confesiones de un empresario implicado en el caso, obtenidas a cambio de una reducción de condena.

“Tras la celebración del acuerdo de colaboración premiada con uno de los implicados y la profundización de las investigaciones, se identificó un sofisticado esquema criminal para pagar sobornos en la contratación de empresas (…) para la ejecución del contrato del proyecto de ingeniería electromecánica 01 de la usina nuclear de Angra 3”, indica el comunicado.

El monto identificado en ese caso preciso, que data de fines de 2014, fue de 1.09 millones de reales (unos 500,000 dólares al cambio promedio de ese año).

Pero esa podría ser apenas la punta de la madeja, porque “las investigaciones apuntan que la organización criminal practicó crímenes diversos que involucraron varios organismos públicos y empresas estatales, habiendo obtenido la promesa, el pago o el desvío para la organización de 1,800 millones de reales” (unos 470 millones de dólares al cambio actual).

El MDB defiende a Temer, el PT a Lula

La detención se produce en momentos en que Lava Jato enfrenta duros cuestionamientos, incluso por parte de jueces de la corte suprema, por su recurso frecuente a métodos “dictatoriales” como la delación premiada y la detención preventiva.

Tras el arresto de Temer, el MDB criticó “el apresuramiento de la Justicia” y pidió “el restablecimiento de la presunción de inocencia”.

El PT de Lula, por su lado, trató de deslindar los casos del exlíder sindical y de Temer, a quien califica de “golpista” por haber apoyado el impeachment de Dilma Rousseff.

“El Partido de los Trabajadores espera que las detenciones de Michel Temer y Moreira Franco se hayan decretado en base a hechos consistentes (…) y no sobre meras especulaciones y delaciones sin pruebas, como ocurrió en el juicio del expresidente Lula y en acciones contra otros dirigentes del PT”, expresó esa fuerza política en un comunicado.

(Fuente: El Economista de México)

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