Arabia Saudita ordenó matar y crucificar a un asesino

Un tribunal sentenció a muerte al hombre por disparar 30 tiros contra un vehículo en el que se desplazaba un policía que murió en el ataque.

Un tribunal penal de primera instancia de  Arabia Saudita informó este lunes que ha condenado a un hombre a la horca y a ser crucificado posteriormente para ser expuesto públicamente, tras encontrarlo culpable del asesinato de un militar de este país.

El tribunal indicó en el fallo, que aún puede ser apelado, que el acusado, identificado como Haile al-Atawi, fue encontrado culpable de seguir a un sargento y dispararle con una ametralladora 30 veces en Tabuk, en el norte de  Arabia Saudita.

El condenado, que fue arrestado tres días después del crimen, admitió que había seguido las orientaciones del grupo yihadista Estado Islámico (EI) para atacar a los militares en el reino.

La sentencia le condena por “adoptar las ideas del EI y creer en ideas radicales que permiten el derramamiento de sangre de los gobernantes, clérigos y militares contrariamente a todas las normas del islam”.

Además, las autoridades arrestaron a otras siete personas, de las que seis fueron condenadas por el mismo tribunal a penas de prisión de entre 2 y 6 años por delitos de encubrimiento y colaboración con el autor del crimen.

En  Arabia Saudita son habituales las condenas a muerte y las ejecuciones que, de acuerdo con Amnistía Internacional, ascendieron a 146 en el 2017.

Sin embargo, no son habituales las crucifixiones para exponer públicamente al reo ya ejecutado en la horca, una práctica reservada para los delitos más graves con un propósito ejemplificador.

Las crucifixiones son una práctica reservada para los delitos más graves con un propósito ejemplificador.

Las autoridades sauditas han ejecutado a más de 60 personas en lo que va de año. Delitos como la violación, el asesinato, la apostasía, el robo a mano armada y el tráfico de drogas pueden ser castigados con la pena de muerte, si bien varias personas han sido ejecutadas también bajo la acusación de “brujería”.

En Arabia Saudita, las crucifixiones son vistas como una forma de disuasión. Típicamente las ejecuciones tienen lugar mediante decapitación. La cabeza vuelve a unirse al cuerpo y se lo coloca en una plaza como un mensaje para evitar futuros crímenes.

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